La escena visual chilena está viviendo una silenciosa renovación. En los últimos dos años, media docena de galerías independientes abrieron en Santiago con una vocación clara: representar a artistas emergentes, mostrarlos con criterio museístico y sacar el arte contemporáneo del circuito exclusivo de coleccionistas.

Un nuevo mapa

El eje ya no es sólo Vitacura. Barrio Italia, Lastarria, Yungay y Providencia se sumaron con espacios pequeños, muchas veces en casas antiguas restauradas, donde la programación cambia cada seis semanas y la entrada es siempre libre.

Las galerías a visitar

Sagrada Mercancía (Yungay). Un espacio autogestionado que apuesta por artistas jóvenes y prácticas experimentales. Vale la pena ir un sábado por la tarde y quedarse a la conversación posterior.

NAC (Barrio Italia). Nueva Arte Contemporáneo. Cinco muestras al año, artistas chilenos y latinoamericanos, catálogos impresos con cuidado. Uno de los espacios mejor programados de la ciudad.

Isabel Croxatto (Vitacura). Más consolidada, pero con una programación que sigue tomando riesgos. Su rotación incluye fotografía, pintura y video.

Patricia Ready (Vitacura). Referente histórico que sigue vigente. Ideal para descubrir artistas ya establecidos con obra accesible.

Local Arte Contemporáneo (Providencia). Espacio pequeño con vocación curatorial. Muestra artistas emergentes con textos escritos con seriedad.

Cómo empezar a coleccionar

Empezar no requiere presupuesto de coleccionista. Muchas de estas galerías tienen obra sobre papel, grabados y fotografías desde 200 mil pesos. Lo importante, dicen las galeristas, es ir muchas veces, preguntar sin miedo y comprar lo que se ama, no lo que se supone que hay que amar.

Un sábado bien planificado puede recorrer tres o cuatro de estos espacios a pie o en Uber. Es, probablemente, la mejor forma de entender qué está pensando el arte chileno hoy.